La delicada labor de proteger el patrimonio gráfico que ha valido una Medalla de Oro para La Palma

La delicada labor de proteger el patrimonio gráfico que ha valido una Medalla de Oro para La Palma

El Patrimonio Documental de La Palma constituye una herencia fundamental de la cultura y de la memoria colectiva de nuestra isla; y es el Centro de Conservación y Restauración de Documentos Gráficos el ente centralizado en la realización de una amplia gama de tareas relacionadas con la protección de este patrimonio documental; englobando labores no sólo de restauración, conservación y preservación, sino también de investigación, difusión y educación.

Salvaguardar este tesoro le corresponde a la administración pública, y han dejado en manos de Verónica Ojeda y Manuel Cubero, la responsabilidad de garantizar que esta herencia pueda ser transmitida a las generaciones futuras en las mejores condiciones. Ellos, Veronica y Manuel con un increíble equipo detrás, han hecho tal extraordinaria labor de preservación, que el Centro ha sido galardonado con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2023. Este prestigioso premio, concedido por el Ministerio de Cultura y Deporte, pone en valor la dedicación y el esfuerzo de este centro en la conservación, restauración y difusión del patrimonio documental de La Palma y Canarias.

“Fue una sorpresa total” expresa con mucha emoción Verónica Ojeda, responsable del Centro de Conservación y Restauración de Documentos Gráficos de la Isla de La Palma en exclusiva para “Isla Viva” de El Time TV. “Nos parece fantástico que nos hayan dado este premio, no por nosotros, sino quizás porque es el primer premio en el que se reconoce el trabajo de un centro de restauración de documentos gráficos…” “Que el documento gráfico haya tenido este foco mediático es muy gratificante para la profesión” expresa.

El Centro de Conservación de Documentos de La Palma, galardonado con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes

El Centro de Conservación de Documentos de La Palma

El Centro de Conservación de Documentos de La Palma

Restaurar la historia de La Palma, en palabras de Veronica Ojeda supone una acción de “muchísima responsabilidad y cuidado”. “Tenemos que ser muy estrictos en los pasos que debemos dar, es historia, no podemos cometer ningún error” señala, añadiendo que “para lograrlo recurren a profesionales en paleografía, archivística o en Biblioteconomía”. Siempre intentamos llegar a un consenso con otros profesionales para poder acometer una restauración” comenta.

“El Centro restaura piezas de papel; de diferentes naturalezas, pero siempre de papel. Libros, manuscritos, libros impresos, cartografías antiguas, mapas antiguos,…” explica Veronica, mientras recuerda la pieza más antigua que le ha tocado restaurar llevándola a finales de los años 1.400: el libro de bautismos de la iglesia de La Candelaria de Tijarafe. “Historia viva, porque en ese libro de bautismos, se reflejaban todos los nacimientos y algunas defunciones de la población que había en el norte de la isla en su momento” cuenta emocionada.

Veronica Ojeda, a la cabeza de un equipo que vuelca su pasión en preservar la historia

Veronica Ojeda, a la cabeza de un equipo que vuelca su pasión en preservar la historia

Veronica, al hablar de las dificultades que puede conseguir en el proceso de restauración de una pieza, las define como retos. “El que la documentación haya llegado aquí, ya supone un reto en sí, y los diagnósticos son tremendos”. “Entre todos los profesionales vemos cuál es la mejor solución dentro de los criterios de restauración para intervenir la pieza, entonces no es que sea difícil, es que son retos” expone.

Dentro de estos retos el clima juega un papel muy importante, pues puede condicionar la acción a tomar para restaurar alguna pieza. “Si vemos que va a ser una semana con temperaturas cálidas, podemos bajar a la zona húmeda; si hay mucha humedad, no…porque los documentos tardan más en secarse. “Tenemos que estar pendientes de los recursos ambientales que marcarán las pautas a seguir; esto condiciona que una obra esté conservada o no” explica.

La pasión y la emoción con la que Verónica cuenta la experiencia de restaurar, así como, su día a día en el Centro en el que junto a su equipo le da vida a la historia, sin duda, pone de manifiesto el compromiso innato con la conservación del patrimonio cultural. Narra que viene de una familia humilde, “pero con mucho entusiasmo en la cultura”. “Nunca faltó en mi casa un libro que leer. Entonces ese amor por la cultura me lo inculcaron y desde muy pequeña, ya sabía que quería hacer… Este trabajo es parte también de mi vida” explica.

La delicada labor de transformar los documentos históricos de La Palma en una Isla llena de vida

La delicada labor de transformar los documentos históricos de La Palma en una Isla llena de vidaEl proceso comienza con una serie de pruebas físicas y químicas, realizadas previamente para garantizar que el documento no sufrirá daños durante el tratamiento. Con esta seguridad, los especialistas proceden al lavado del papel. “El agua es un elemento crucial en la restauración, tanto como lo fue en su fabricación original en los antiguos molinos papeleros del siglo XVI”, explica Verónica.

El primer paso consiste en sumergir el documento en un baño de agua, eliminando la suciedad incrustada en las fibras. Este baño permite que las fibras del papel absorban la cantidad necesaria de agua para desprender las impurezas acumuladas a lo largo de los años. “Es como nuestra piel: cuando está seca, pierde flexibilidad y vitalidad. Con el papel ocurre algo similar”, detalla.

Después del lavado inicial, el papel pasa por un baño de hidróxido cálcico. Este tratamiento no solo limpia, sino que también estabiliza químicamente el documento, protegiéndolo de futuros deterioros. El tiempo de inmersión varía según el estado del documento, pero generalmente no supera los 10 minutos.

Una vez que el papel está limpio y tratado, comienza el proceso de reintegración mecánica. Aquí, los restauradores rellenan los huecos y desgarros del documento utilizando una pulpa de papel especialmente preparada. “Calculamos la cantidad exacta de pulpa que necesita cada hueco, normalmente unos 800 miligramos aproximadamente, para asegurar que el documento recupere su estructura original sin alterar su composición histórica”, señala Verónica mientras demuestra el uso de una máquina especializada que distribuye la pulpa en las zonas dañadas.

El resultado es asombroso: zonas que antes estaban rotas o perforadas por el paso del tiempo, los insectos o el manejo descuidado, ahora lucen completamente integradas, listas para ser protegidas y secadas. Este procedimiento se repite hoja por hoja, lo que explica por qué la restauración de un único protocolo notarial, compuesto por cientos de páginas, puede tardar entre cinco y seis meses.

Aplausos para el trabajo de Verónica y de todo el equipo de restauración por su invaluable esfuerzo en mantener viva la herencia histórica a través de su arte y ciencia. La próxima vez que tengamos en nuestras manos un antiguo documento, recordemos que detrás de su estado impecable hay meses de minuciosa labor y una pasión desbordante por proteger el legado del pasado.